La película escrita y dirigida por Charlie Kaufman es un retrato de las entrañas del ser humano. La vida del director de teatro personificado por Philip Hoffman, es una maraña de dificultades que se entrelazan para crear un universo paralelo al de su vida real en la película. Con gran habilidad, el escritor y director estadounidense logra plasmar en la pantalla una historia que toca profundamente al espectador.
Los actores principales hacen un trabajo magistral a la hora de interpretar sus personajes, que a su vez se encuentran representados dentro de la película por otros actores en la gran obra de Philip. Esta puesta en escena, muy acertada para la construcción del relato audiovisual, permite que el espectador se involucre con la historia, se ría con el personaje, se entristezca con él y caiga en un abismo para luego renacer en medio del público que aplaude sus obras teatrales.
Es un filme que se disfruta de principio a fin. Una narración envolvente que logra captar la atención y focalizarla en las vivencias del personaje. Sin duda alguna, es una creación artística que da un aire nuevo a la imagen en movimiento, haciendo uso de herramientas visuales que demandan una interacción entre el público y el relato que se presenta ante sus ojos para ir llevando el hilo de los acontecimientos.
Con una ambientación muy bien lograda, el cineasta nos transporta a su visión del mundo, una realidad gris que cautiva por lo incesante de sus aflicciones. La vida del personaje principal, rodeado por gente que lo aprecia o lo abandona, se convierte entonces en un pretexto para contar ese lado oscuro del ser humano, llevado a un universo poético que amerita ser conocido.
Está bien escrito este comentario sobre la pelìcula. Yo como lector sólo preguntaría qué no le gustó del filme al autor de este texto...
ResponderEliminarsaludos cordiales,
Carlos Arcila